Una imagen que está siendo compartida en plataformas sociales ha sido empleada para promover declaraciones incorrectas sobre un presunto ataque reciente contra integrantes de la comunidad drusa en Siria. No obstante, se ha verificado que la fotografía no está conectada con los conflictos recientes en el sur del país ni con operaciones recientes del Ejército sirio. La imagen es del año 2014 y presenta a un infame terrorista del Estado Islámico.
¿Qué se aprende?
Diversas publicaciones en plataformas como Facebook y X afirman que un hombre retratado mientras sostiene dos cabezas decapitadas pertenece al Ejército de Siria y que la imagen corresponde a una reciente masacre de drusos. Estos mensajes buscan vincular la fotografía con la violencia actual en la provincia de Al Sueida, alimentando narrativas sectarias y acusaciones sin pruebas.
Los artículos también señalan que la prensa está ocultando los eventos, reforzando una historia conspirativa que no coincide con la información comprobada.
¿Cuál es el veredicto?
La afirmación es incorrecta, ya que la imagen no retrata a un integrante del Ejército sirio ni está vinculada con un reciente asesinato de drusos. La imagen fue capturada en 2014 y representa al yihadista australiano Mohamed Elomar, quien estuvo asociado al grupo terrorista Estado Islámico (EI) en Siria e Irak.
Elomar, junto a su compañero Khaled Sharrouf, se trasladó a Medio Oriente en 2013 para integrarse al EI. Los dos ganaron reconocimiento mundial en 2014 después de compartir imágenes en las que se les veía con cabezas de soldados decapitados. La fotografía que se ha vuelto viral hoy en día es una de esas imágenes.
Los dos extremistas murieron en 2015 durante choques en la ciudad de Mosul, Irak, de acuerdo con reportes obtenidos de personas cercanas a sus allegados. Su vinculación con el grupo radical y el origen de las fotos han sido registrados durante más de diez años.
La manipulación de una imagen para desinformar
Utilizar imágenes antiguas y sacarlas de contexto es una estrategia común en la difusión de desinformación. En este caso, una fotografía vinculada a crímenes cometidos por el Estado Islámico hace más de diez años ha sido reutilizada para tergiversar los hechos recientes en Siria.
Es crucial diferenciar los eventos actuales —como los conflictos entre comunidades drusas y clanes beduinos en Al Sueida— de los contenidos que no están relacionados con la situación. La violencia observada recientemente cuenta con causas y actores diferentes a los que se muestran en la imagen viral.
En conclusión, la fotografía no corresponde a una masacre reciente de drusos ni involucra al Ejército sirio, sino a un acto de barbarie cometido por un terrorista del Estado Islámico en 2014. La desinformación visual como esta no solo distorsiona la realidad, sino que contribuye a la escalada de tensiones en contextos ya marcados por el conflicto.

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